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Marruecos 2026: cuando el hilo que nos une es más fuerte que las dificultades

  • Foto del escritor: La IAIA
    La IAIA
  • 1 jul
  • 3 min de lectura

Cada viaje a Marruecos es mucho más que un desplazamiento: es un encuentro, un aprendizaje compartido y, sobre todo, una red invisible que une a cientos de mujeres a través del hilo, las manos y el corazón.

Este mes de mayo de 2026 volvimos al Atlas con el mismo propósito que nos mueve desde hace años: acompañar, compartir y tejer juntas nuevas oportunidades. Nuestras jornadas estaban pensadas para combinar la entrega de prendas, los talleres y el intercambio cultural con las mujeres de la región. Y, una vez más, Marruecos nos recibió con esa mezcla de belleza, verdad y aprendizaje que siempre deja huella. 


Un viaje distinto, pero igual de transformador

Este año el inicio no fue fácil. Las maletas —cargadas con más de 200 kg de prendas tejidas por nuestras tejedoras— quedaron retenidas en la aduana desde el primer momento. Aquello supuso un golpe emocional importante, porque detrás de cada prenda hay horas de dedicación, historias personales y un profundo compromiso solidario.nSin embargo, el viaje no se detuvo.

Gracias a previsiones de años anteriores, Mustapha había conservado algunas vendas de algodón que pudimos empezar a entregar. Y, aunque no contábamos con todo el material, mantuvimos el espíritu y el sentido del viaje intactos.


Lo esencial: el encuentro

Al llegar, encontramos también el taller de Fátima en obras. Lejos de ser un impedimento, esto nos recordó algo importante: los proyectos viven, evolucionan y crecen.Volvimos a ver a Shaima, con muchísimas ganas de aprender nos acompañó durante todo el viaje, el año anterior nos había hecho ha henna y fue muy emotivo volver a verla, esta vez tejiendo. 


Con Saida pudimos continuar los talleres en Amizmiz, tal y como veníamos haciendo, compartiendo técnicas, risas y aprendizajes entre culturas. Este intercambio —que forma parte del corazón del proyecto— sigue demostrando que el tejido es un lenguaje común capaz de crear comunidad más allá de las fronteras.

Además, visitamos un colegio, donde el encuentro con los niños y niñas volvió a ser uno de los momentos más especiales del viaje.

En Asni, logramos entregar las vendas disponibles y algunas de nosotras recibimos tratamiento, contribuyendo además con una aportación económica que refuerza el impacto local.


Un momento que nos marcó

Uno de los instantes más emotivos llegó de la mano de Saida. Nos llevó a conocer los terrenos que han adquirido con la ilusión de construir un futuro taller para las mujeres de la zona. Un espacio propio donde poder tejer, formarse y generar ingresos sin tener que desarrollar la actividad únicamente en sus hogares.

Ese momento puso en perspectiva todo: esto no va solo de entregar prendas, sino de acompañar procesos de autonomía, dignidad y futuro.


La espera, la incertidumbre… y la paciencia

A la vuelta, la preocupación creció. Durante semanas, las maletas siguieron retenidas en la aduana. Trámites, documentos, certificados… una situación compleja que nos puso a prueba.

Incluso fue necesario demostrar el carácter no comercial de las prendas —tejidas por más de 1.000 manos como actividad social y terapéutica— y aportar certificados de donación de la lana para justificar su origen solidario. 

Hubo momentos de incertidumbre. De espera. De no saber.

Pero si algo define a nuestras tejedoras es precisamente eso: la paciencia. La misma paciencia con la que se levantan punto a punto cada prenda.


Y finalmente… llegaron

El pasado 23 de junio recibimos la noticia que tanto esperábamos: las maletas han sido liberadas. Las 12 maletas, con todo su contenido, ya están en destino.

Todo lo tejido, todo lo enviado, todo el cariño que se quedó en el aeropuerto… llegará a sus manos.


Gracias por sostener este hilo

Queremos compartir este viaje con transparencia, pero también con un mensaje claro: nada de lo vivido invalida el valor del proyecto, al contrarioCada dificultad ha confirmado la importancia de lo que hacemos.

Este proyecto sigue siendo:

  • un espacio de cuidado para más de 1.000 manos tejedoras en España

  • una red de apoyo para comunidades vulnerables en el Atlas

  • y un puente de intercambio y aprendizaje entre culturas 

A todas las tejedoras: gracias por vuestra confianza, vuestra paciencia y vuestro compromiso. 


Todo lo que hacéis llega. Siempre llega.


¡Seguimos tejiendo!

Porque al final, lo importante no es solo el destino,


sino todo lo que se construye en el camino.

Asociación de Labores Solidarias de la IAIA

Tejiendo solidaridad

C. Real, 30

28400 Collado Villalba, Madrid










 
 
 

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